Para poner precio a un curso online, define primero qué resultado ofrece, a quién y con qué apoyo; calcula después los costes, elige una forma de cobro y prueba un precio candidato. No hay una cifra universal que sustituya esas decisiones: el precio debe encajar con la oferta y con la finalidad del negocio.

Esta guía está dirigida a creadores, academias y empresas que venden formación online en España. Te ayudará a documentar un precio y a comprobar la respuesta de los compradores sin confundir facturación, dinero recibido y beneficio. Por ejemplo, un cobro hipotético de 200 € con una tarjeta estándar del Espacio Económico Europeo dejaría 196,75 € tras aplicar únicamente la comisión publicada de Stripe para España; todavía faltarían los demás costes.

Qué necesitas antes de empezar

  • Un curso o una oferta piloto suficientemente definidos para explicar qué comprará el alumno.
  • Un segmento de compradores al que puedas llegar, distinguiendo al alumno de quien paga cuando sean personas diferentes.
  • Estimaciones de producción, docencia, soporte y captación, además de las condiciones de tu plataforma y proveedor de pagos.
  • Una hoja de cálculo o documento para registrar las decisiones y un sistema con el que observar visitas cualificadas, compras y devoluciones. Para comparar precios en paralelo, también necesitarás mantener la asignación de cada comprador hasta el pago.

El resultado será una ficha de oferta, un cálculo económico, un modelo de precio y un registro de prueba con una decisión justificada. La configuración concreta del cobro dependerá de la plataforma que utilices.

1. Define el alumno, el resultado y lo que incluye la oferta

El valor del curso depende de lo que ayuda a conseguir y de cómo lo entrega, no solo del número de vídeos. Empieza por una descripción que permita entender la compra sin conocer todavía el precio.

Identifica al alumno y a quien paga

  1. Describe el público con una necesidad concreta y un punto de partida reconocible. «Profesionales que necesitan preparar su primera presentación comercial» resulta más útil que «personas interesadas en ventas».
  2. Anota quién decide y quién paga: el propio alumno, su responsable o una organización. Un profesional con presupuesto de formación no compra necesariamente con los mismos criterios que alguien que paga de su bolsillo.
  3. Si vende tu equipo a empresas, recoge las necesidades de compra del empleador, además de las del alumno: número de plazas, facturación y seguimiento del progreso, por ejemplo. No prometas estas prestaciones sin comprobar que puedes ofrecerlas.

La distinción entre compradores individuales, profesionales y organizaciones ayuda a elegir después entre una matrícula individual y una licencia de equipo, como explica la guía de modelos de precio de University Webinars.

Describe el resultado y las razones para confiar en ti

  1. Expresa el resultado como una capacidad o un entregable: preparar una presentación, configurar un proceso o terminar una pieza de un proyecto. Evita sustituirlo por «diez horas de contenido».
  2. Explica qué mejora representa para ese público: progreso profesional, tiempo ahorrado, menos ensayo y error o una habilidad útil. Cuantifica el ahorro solo cuando puedas sostenerlo; una expectativa del alumno no es una garantía de resultados.
  3. Reúne las pruebas de credibilidad pertinentes: experiencia en el tema, credenciales, trabajos, testimonios o resultados documentados de alumnos. Utilízalas para reducir la incertidumbre del comprador, no como un multiplicador automático del precio.

Por ejemplo, una formación sobre presentaciones comerciales para agencias pequeñas delimita mejor su utilidad que un curso general de ventas. Esa especificidad facilita explicar a quién sirve y qué problema resuelve; no demuestra por sí sola cuánto pagará el mercado.

Tampoco presupongas que la formación online debe costar menos por su formato. La experiencia del docente, la pertinencia del contenido, la personalización y el resultado son criterios más útiles que una comparación automática con la enseñanza presencial, una distinción que desarrolla Thinkific en su guía de precios.

Delimita la entrega y el apoyo que vas a prestar

Anota si el curso es a tu ritmo, en directo, por cohortes —un grupo que avanza durante un periodo definido— o de acceso continuo. Especifica también la duración del acceso y los compromisos de atención.

Valora estas opciones por la ayuda que aportan y por el trabajo que generan:

  • Comunidad privada: permite relacionarse con otros alumnos, pero debes decidir quién la modera y durante cuánto tiempo.
  • Coaching individual o grupal: concreta el número de sesiones, su duración y las plazas disponibles. La atención personalizada tiene un límite de capacidad.
  • Llamadas en directo: define su frecuencia y finalidad, como resolver dudas o profundizar en una aplicación del contenido.
  • Revisión de trabajos y acceso al creador: especifica qué revisarás, por qué canal y hasta cuándo. «Acceso directo» sin límites dificulta calcular el coste.
  • Recursos descargables: plantillas, listas de comprobación y guías pueden facilitar la aplicación sin añadir más horas de vídeo. Incluye su elaboración y mantenimiento en el cálculo.
  • Ventajas de colaboradores: ofrece solo descuentos o recursos que hayas acordado y puedas mantener.
  • Certificado de finalización: explica qué acredita realmente. No lo presentes como una cualificación profesional que no es.

No añadas todas las opciones para justificar un precio alto. Elige las que ayuden al público definido y que puedas entregar de forma sostenible.

Contrasta alternativas y recoge señales del público

  1. Busca ofertas comparables por tema, público, formato, tamaño del grupo y apoyo. Registra su precio junto con esas diferencias: una biblioteca de vídeos y una formación con revisión individual no son productos equivalentes.
  2. Incluye alternativas que no sean cursos: aprender con recursos gratuitos, comprar un libro, acudir a un taller o contratar asesoramiento. Compara su esfuerzo, coste y adecuación al problema, sin asumir que tu curso siempre será la mejor opción.
  3. Recoge comentarios de posibles alumnos o de una edición piloto sobre el resultado que necesitan, las dificultades actuales y la ayuda que consideran útil. Separa esas opiniones de las compras efectivas: interés y disposición a pagar no son lo mismo.

Si no encuentras un competidor cercano, amplía la comparación a temas o formatos relacionados y documenta las diferencias. La ausencia de una oferta idéntica no demuestra que no exista demanda; CourseStorm recomienda comparar con esa cautela.

Guarda la ficha de oferta y su finalidad

Redacta y guarda una ficha con estos elementos: alumno, pagador, resultado, formato, acceso, apoyo incluido, alternativas y pruebas de credibilidad. Añade el objetivo comercial:

  • Ingresos por matrículas: la venta del curso debe contribuir a cubrir costes y generar el excedente previsto.
  • Captación: una formación introductoria puede conducir a otra oferta de pago.
  • Incorporación de clientes: el curso enseña a utilizar un producto o servicio ya adquirido.
  • Recurso incluido en otra compra: su coste se sostiene dentro del paquete principal.

La ficha está terminada cuando puedes explicar qué recibe el comprador, qué queda fuera y para qué existe el curso. Si alumno y pagador son distintos, ambos deben figurar por separado.

2. Calcula los costes y lo que deja cada matrícula

Cómo fijar el precio de un curso online: guía práctica para creadores

Un precio puede parecer atractivo y no sostener la oferta. Calcula cuánto queda después de vender y atender una matrícula, y qué parte debe recuperar los costes fijos.

Reparte los costes sin contar dos veces el mismo gasto

  1. Suma los costes iniciales: diseño del curso, grabación, edición, materiales y contratación de profesionales. Incluye el trabajo docente o de producción que quieras remunerar.
  2. Define un periodo para el cálculo: una edición o un intervalo de ventas. Asigna a ese periodo los costes recurrentes de plataforma, software, administración y otros gastos pertinentes.
  3. Reparte los costes compartidos: si una herramienta sirve a varios cursos, asigna a este solo la parte correspondiente. Divide los costes fijos asignados entre las matrículas de pago previstas.
  4. Añade los costes variables por alumno: tiempo de tutoría, revisión, soporte, materiales y cualquier otro gasto que aumente con las matrículas.
  5. Añade el coste de captación por venta: publicidad, comisiones de colaboradores u otros gastos comerciales. Si ya has incluido un gasto de marketing como coste fijo, no vuelvas a descontarlo íntegramente por venta.
  6. Introduce las tarifas de tu plan real: separa la cuota fija de la plataforma de sus posibles cargos por transacción y del procesamiento del pago.

Este reparto sigue el enfoque de costes y matrículas previstas de CourseStorm. Si todavía no conoces una tarifa de plataforma, déjala identificada como pendiente, no como cero. El cálculo será provisional hasta completarla.

Las ventas previstas también son una hipótesis. Por ejemplo, llegar a 5.000 personas y suponer que comprará el 2 % produce una previsión de 100 compradores: no demuestra que vayan a comprar. Las calculadoras que combinan objetivo de ingresos, costes, audiencia y conversión, como la de Teachfloor, ofrecen un punto de partida condicionado por esas entradas, no una validación del precio.

Aplica la categoría correcta de Stripe en España

Para un vendedor en España que utilice Stripe, estas son las comisiones de tarjeta publicadas en su página española de tarifas, consultada el 17 de octubre de 2026. Son comisiones de procesamiento, no precios de cursos ni costes totales.

Categoría de pagoComisión publicadaCondición
Tarjetas estándar del Espacio Económico Europeo (EEE)1,5 % + 0,25 €Aplicable a esta categoría; no a todas las tarjetas del EEE
Tarjetas prémium del EEE2,8 % + 0,25 €Categoría distinta de las tarjetas estándar
Tarjetas del Reino Unido2,5 % + 0,25 €Se añade un 2 % si se requiere conversión de divisas
Tarjetas internacionales3,15 % + 0,25 €Se añade un 2 % si se requiere conversión de divisas

Antes de calcular, registra país del vendedor, proveedor, método de pago, categoría de tarjeta y necesidad de conversión. Cobrar en euros no convierte automáticamente una tarjeta en estándar del EEE. Otros métodos de pago y las condiciones particulares de una cuenta pueden tener tarifas diferentes.

Si aún no conoces la mezcla de tarjetas, calcula escenarios separados en vez de aplicar la categoría más barata a todas las ventas. Comprueba también que las condiciones de tu plataforma no modifican el coste efectivo del cobro.

Trabaja un ejemplo hipotético de 200 €

Supongamos un único pago correcto de 200 €, procesado por Stripe para un vendedor en España, con una tarjeta estándar del EEE y sin conversión de divisas:

  1. Parte porcentual: 200 € × 0,015 = 3,00 €.
  2. Comisión completa: 3,00 € + 0,25 € = 3,25 €.
  3. Importe tras esa comisión: 200 € − 3,25 € = 196,75 €.

Los 196,75 € no son beneficio. Todavía hay que descontar plataforma, producción, docencia, soporte, captación, devoluciones, impuestos y otros conceptos aplicables.

Para mostrar cómo continuar, añadimos estos supuestos exclusivamente ilustrativos, que no son tarifas ni costes habituales del mercado:

  • Costes fijos asignados al curso: 2.000 €.
  • Matrículas de pago previstas: 100; asignación fija por matrícula: 2.000 € ÷ 100 = 20 €.
  • Entrega y soporte por alumno: 20 €.
  • Captación por venta: 30 €.

A 200 €, quedarían 196,75 € − 20 € − 30 € = 146,75 € para recuperar costes fijos y otros conceptos. Tras asignar los 20 € de costes fijos por matrícula, restarían 126,75 € antes de impuestos, devoluciones y cualquier gasto no incluido. Ese saldo tampoco equivale al beneficio final.

Calcula el umbral y comprueba sus límites

Para el caso sencillo de un solo cobro, una comisión porcentual y otra fija, puedes calcular el precio que cubre los costes incluidos así:

Umbral de cobertura = (coste fijo asignado por matrícula + coste variable + captación + comisión fija del pago) ÷ (1 − comisión porcentual).

Con los supuestos anteriores: (20 € + 20 € + 30 € + 0,25 €) ÷ 0,985 = 71,32 €, redondeando a céntimos. Es un umbral condicionado a esos costes y a vender 100 matrículas; no es un precio recomendado ni incorpora los conceptos excluidos. Si vendes menos, la parte fija que corresponde a cada matrícula aumenta.

Una vez cubiertos los costes, añade el excedente que requiera el negocio y contrasta el precio resultante con el valor de la oferta. No confundas añadir un porcentaje al coste con obtener ese mismo porcentaje de margen sobre ventas.

Los precios bajos dejan menos espacio para captar y atender alumnos. En el ejemplo publicitario hipotético de Thinkific, un contacto cuesta 5 € si trasladamos únicamente la lógica a un supuesto en euros: con una conversión del 5 %, hacen falta 20 contactos y 100 € de publicidad para una venta. Un curso vendido a 50 € no cubriría siquiera ese gasto comercial. Estas cifras ilustran la relación, no un coste de captación esperado en España.

Guarda la hoja con los supuestos, la comisión aplicada y los gastos excluidos. Incluye también el efecto de las devoluciones: Stripe indica para su tarifa estándar que las comisiones originales de procesamiento, Connect y conversión no se restituyen al reembolsar el pago. El paso está completo cuando puedes distinguir precio cobrado, comisión de pago, contribución a costes fijos y saldo pendiente de otros gastos.

3. Elige la forma de cobro y fija un precio candidato

El modelo de precio debe corresponder a lo que entregas y a quién compra. No es lo mismo financiar un curso cerrado que cobrar por un servicio de formación que continúa cada mes.

Escoge el modelo que encaja con la oferta

  1. Recupera la ficha del primer paso y el cálculo del segundo.
  2. Elige una estructura principal según la entrega y el comprador.
  3. Escribe las condiciones concretas de acceso, pago y apoyo antes de decidir la cifra.

Estas distinciones se apoyan en los modelos de precio descritos por University Webinars:

Modelo de precioContexto de la ofertaAspecto práctico
Pago únicoCurso definido, habitualmente a tu ritmoExplica cuánto dura el acceso y qué apoyo incluye
Pago en cuotasEl mismo curso repartido en varios pagosIndica calendario e importe total; calcula los costes de cada cobro
Varios nivelesVersiones con diferencias reales de acceso o apoyoDetalla los entregables y la capacidad de atención de cada nivel
Suscripción o membresíaBiblioteca o contenido y acompañamiento continuosCalcula obligaciones recurrentes y observa la permanencia
CohorteGrupo con fechas y sesiones en directoRelaciona precio, plazas y carga docente de esa edición
Licencia para empresas o equiposCompra por plazas o por organizaciónDefine alcance, usuarios y servicios para el comprador empresarial
Curso de entrada gratuito o económicoIntroducción a otra ofertaDefine el siguiente paso y cómo se financiará la captación

Pago único frente a cuotas. Las cuotas cambian el momento de pago, no necesariamente el producto. Por ejemplo, tres pagos hipotéticos de 80 € suman 240 €; no equivalen a un pago único de 200 €. Muestra ambos totales si ofreces las dos opciones. Modela las comisiones por cada transacción y no cuentes como cobrado lo que solo está previsto cobrar.

Pago único frente a suscripción. En el primero vendes el acceso acordado a un curso concreto. En la segunda cobras periódicamente por acceso continuado. La suscripción exige valorar los costes de mantener la biblioteca, las nuevas entregas y la atención, además de la cancelación o permanencia de los clientes. El primer pago no basta para juzgar su sostenibilidad.

Cohortes y equipos. Si la formación incluye sesiones en directo o revisión individual, fija la capacidad antes del precio. Una licencia de empresa puede incorporar necesidades de facturación o informes distintas de la matrícula individual; incluye solo las que puedas prestar y calcula su coste.

Construye niveles con diferencias que se puedan explicar

Un nivel superior debe resolver una necesidad adicional, no limitarse a un nombre como «Pro».

Como ejemplo de diseño, podrías ofrecer un nivel con lecciones y plantillas; otro con sesiones grupales durante un periodo definido; y uno más con revisión individual. Especifica el número de revisiones, las sesiones y el plazo de atención. Después calcula cada versión por separado: el coste de atender el nivel superior no desaparece porque el contenido grabado sea el mismo.

Los bonos también forman parte de la oferta. Una consulta, un recurso descargable o el acceso a otra formación pueden diferenciarla, pero conviene incluirlos por su utilidad, no para inflar una lista de supuestos valores. Si incorporas una garantía de devolución, describe sus condiciones y contempla su coste; no presupongas que elevará la conversión.

Decide cuándo tiene sentido cobrar menos o no cobrar

Cómo fijar el precio de un curso online: guía práctica para creadores

Un precio bajo puede ser una elección deliberada, no una reacción automática a la falta de ventas:

  • Piloto o primera edición: permite recoger comentarios sobre el contenido y la entrega. Explica qué está terminado, qué se entregará más adelante y cuándo. El precio de esa edición debe corresponder a sus condiciones, no presentarse como prueba del precio futuro.
  • Inscripción anticipada: si existe una fecha real de subida, comunica el precio vigente y cuándo cambia. Una alternativa es mantener el precio y limitar un bono, siempre que puedas cumplirlo y hayas calculado su coste.
  • Descuento para un segmento concreto: define quién lo recibe y por qué. Evalúa si aporta ventas adicionales o rebaja compras que habrían ocurrido al precio normal. El momento adecuado no puede deducirse de la experiencia de otro creador.
  • Curso gratuito de entrada: elige un problema introductorio relacionado con la oferta de pago y añade un siguiente paso claro. Mide después cuántos alumnos avanzan a esa compra; las altas gratuitas no validan la demanda del curso completo.

También puedes incluir formación sin cobro separado para incorporar clientes a un producto, generar contactos para un servicio o complementar un programa de asesoramiento. En esos casos, registra qué presupuesto sostiene el curso y qué resultado comercial vas a evaluar.

Evita encadenar descuentos como sustituto de una oferta comprensible. Un precio bajo no elimina el trabajo de explicar, captar y vender. Además, reduce el importe disponible para soporte y comisiones de colaboradores; no permite concluir que atraerá alumnos menos comprometidos ni que un precio alto garantizará mejores resultados.

Documenta la cifra que vas a probar

  1. Parte del umbral del segundo paso. Si el objetivo exige una contribución positiva, elige un candidato que deje espacio para ella y para los riesgos no cubiertos.
  2. Contrasta la cifra con el resultado, el apoyo, tu credibilidad y las alternativas del comprador. Si solo puedes justificarla añadiendo horas de vídeo, revisa la oferta antes de alargarla.
  3. Comprueba el volumen necesario para tu objetivo: ingresos previstos = matrículas de pago × precio medio efectivamente cobrado. No trates un objetivo de facturación como beneficio ni como demanda demostrada.
  4. Guarda modelo, importe, moneda, calendario, duración del acceso, apoyo y supuestos económicos. Si hay descuentos o cuotas, registra también los totales efectivos.

Siguiendo el ejemplo hipotético anterior, podrías llevar 200 € de pago único a una prueba. La razón sería que supera los costes incluidos bajo esos supuestos; todavía tendrías que comprobar si el comprador acepta la propuesta. La cifra no se recomienda para otros cursos.

Las referencias numéricas de un proveedor no sustituyen este cálculo. Thinkific aconseja generalmente no bajar de 50 dólares y plantea 199 dólares o más para determinados objetivos de ingresos: son recomendaciones del proveedor, no mínimos universales ni referencias del mercado español.

El paso termina con una cifra candidata vinculada a unas condiciones de compra y a un objetivo concreto, no con una afirmación de que has encontrado el precio ideal.

4. Ejecuta una prueba de precio y decide con los resultados

Una prueba útil responde a una pregunta concreta sobre el precio. Si cambias a la vez el contenido, los anuncios y la atención, estarás evaluando una oferta nueva, no aislando el efecto de cobrar otra cifra.

Escribe la hipótesis y los criterios antes de empezar

  1. Define el precio de control y el precio alternativo. El control es la versión con la que compararás; si es tu primer lanzamiento, será tu candidato inicial, no un precio ya validado.
  2. Formula una hipótesis que pueda resultar falsa y nombra la métrica principal.
  3. Fija por escrito qué mejora considerarás suficiente, qué deterioros no aceptarás y cuándo revisarás el resultado.

Ejemplo exclusivamente ilustrativo: «Subir el pago único de 200 € a 220 €, sin cambiar la oferta, aumentará los ingresos por visita cualificada al menos un 5 %, sin aumentar las devoluciones en más de 2 puntos porcentuales». Puedes añadir un límite de protección, como detener la prueba si los ingresos por visita caen un 20 % frente al control en el punto de control previamente acordado. Estos porcentajes son decisiones del ejemplo, no recomendaciones estadísticas ni resultados esperados.

Define también qué cuenta como visita cualificada y utiliza el mismo criterio en ambos grupos. Para comparar, calcula:

  • Conversión a compra: compradores ÷ visitas cualificadas.
  • Importe medio del pedido: importe de los pedidos ÷ número de pedidos, con el mismo tratamiento de impuestos y devoluciones en ambos grupos.
  • Ingresos por visita: ingresos medidos ÷ visitas cualificadas.
  • Contribución por visita: ingresos menos los costes variables definidos en tu modelo, dividido entre las visitas cualificadas.

Elige la métrica principal según el objetivo. Si buscas sostenibilidad económica, una mayor conversión no basta cuando se consigue sacrificando demasiado ingreso o margen. La guía de experimentos de Stripe recomienda fijar métricas y criterios antes de lanzar la prueba y revisar los resultados conjuntamente.

Prepara grupos comparables y una muestra suficiente

  1. Asigna los posibles compradores al control o a la variante de forma aleatoria cuando sea viable.
  2. Mantén iguales contenido, prestaciones, mensajes, promoción y proceso de compra. La diferencia deliberada será el precio.
  3. Calcula antes cuántas observaciones necesitas y qué duración es compatible con tu tráfico. Para una métrica de conversión, una calculadora de potencia estadística permite trabajar con la conversión de partida, la mejora mínima que quieres detectar y los niveles de significación y potencia elegidos. No introduzcas como dato observado una conversión que solo has supuesto.
  4. Si no tienes datos previos, utiliza el piloto para construir una referencia y registra la incertidumbre; no declares una diferencia concluyente a partir de unas pocas ventas.

Stripe remite a una calculadora de potencia estadística para planificar la muestra y advierte de que muchas pruebas necesitan semanas. La duración por sí sola no garantiza una muestra suficiente.

Si el poco tráfico te obliga a comparar periodos o regiones, deja constancia de que la estacionalidad, la composición del público o los movimientos de competidores pueden explicar parte de la diferencia. Comparar un lanzamiento a una lista interesada con una campaña posterior de tráfico frío no ofrece una comparación limpia del precio.

Un piloto con entrevistas y comentarios sirve para mejorar la oferta. Si incorporas esos cambios, cierra esa fase y empieza otra comparación: no atribuyas al precio las mejoras de una oferta que también ha cambiado.

Comprueba el recorrido de compra y lanza de forma gradual

Antes de exponer a todo el público a la prueba:

  1. Comprueba que tu sistema admite los dos precios y registra por separado visitas, pedidos, cobros y devoluciones de cada grupo.
  2. Recorre cada variante desde la página de venta hasta el resumen de pago. El comprador debe conservar el precio asignado; verifica también el total y el calendario si hay cuotas.
  3. Evita que los usuarios cambien de variante por enlaces compartidos o por un fallo de asignación. Si el sistema no mantiene esa separación, corrígelo antes de interpretar resultados.
  4. Informa a ventas, soporte y administración de la prueba y acuerda cómo responder si los clientes comparan precios. No inventes una rebaja anterior ni una urgencia inexistente para justificar diferencias.
  5. Empieza con una parte reducida del tráfico para detectar errores de cobro y amplía solo cuando el recorrido funcione.

Vigila los límites de protección mientras la prueba está activa. Si se incumple el criterio de parada, contiene o detén la variante. Si no se incumple, evita finalizar antes de tiempo solo porque los primeros resultados favorezcan tu expectativa.

Revisa el conjunto y registra la decisión

En la fecha y con la muestra previstas, reúne por grupo las visitas, compras, conversión, importe medio, ingresos, comisiones y costes incluidos. Añade devoluciones y carga de soporte; en una suscripción, incorpora la permanencia cuando haya transcurrido tiempo suficiente. La finalización del curso y los comentarios también pueden ayudarte a detectar problemas de adecuación de la oferta.

Comprueba la incertidumbre estadística mediante intervalos de confianza o el análisis de tu herramienta de experimentación. Un pequeño aumento con una muestra escasa no demuestra que la variante sea mejor. Si desglosas por público —por ejemplo, particulares y empresas—, mantén la misma cautela con el tamaño de cada segmento.

La conversión y los ingresos pueden moverse en sentidos distintos. En otro ejemplo hipotético, 1.000 visitas por grupo producirían:

  • Control: 20 compras × 200 € = 4.000 €; conversión del 2 % e ingresos de 4 € por visita.
  • Variante: 19 compras × 220 € = 4.180 €; conversión del 1,9 % e ingresos de 4,18 € por visita.

La variante facturaría un 4,5 % más por visita, aunque convertiría menos. No alcanzaría el criterio ilustrativo de mejora mínima del 5 %, y esas cifras por sí solas tampoco demuestran significación estadística. Aún habría que revisar costes, devoluciones y el resto de condiciones.

Decide según lo escrito al inicio:

  • Adoptar la variante: cumple el criterio principal, los límites y las comprobaciones de calidad de los datos.
  • Mantener el control: la variante no cumple los criterios o empeora el resultado relevante.
  • Registrar una prueba no concluyente: faltan observaciones, existe demasiada incertidumbre o se han mezclado cambios. No conviertas la falta de evidencia en una victoria de ninguna opción.

Al cerrar, retira la variante que no vayas a mantener, comprueba la coherencia de los precios publicados y respeta las condiciones ya aceptadas por los compradores.

Guarda hipótesis, fechas, precios, oferta, asignación de público, métricas, tamaño de muestra, incidencias, resultados y decisión. Para contextualizar por qué importa separar variables: Thinkific relata que Greg Smith empezó su curso de preparación del LSAT a 29 dólares en 2005 y llegó posteriormente a 389 dólares, mientras también cambió el curso y el proceso comercial. Es una experiencia histórica relatada por la empresa, no una prueba de que subir el precio causara por sí solo más ventas.

Programa una revisión periódica de costes y precios —CourseStorm propone revisarlos anualmente— y adelántala si cambia de forma importante el apoyo, la captación o la plataforma. El paso está completo cuando existe un registro con resultados y decisión, incluso si la conclusión es que todavía no puedes elegir entre las dos cifras.

Cómo comprobar que has terminado

Abre la ficha de oferta, la hoja económica y el registro de la prueba. Debes poder explicar qué compra el alumno, quién paga, por qué has elegido esa forma de cobro, qué costes cubre el precio bajo tus supuestos y qué evidencia justifica mantenerlo o cambiarlo.

Comprueba especialmente que ninguna tarifa pendiente se ha convertido en un cero y que el importe tras procesamiento no aparece etiquetado como beneficio. Si la prueba ha sido no concluyente, conserva esa conclusión y documenta qué necesita la siguiente comparación. Tener un precio defendible significa poder explicar la decisión y sus límites, no haber demostrado una cifra óptima para siempre.